La casa promedio contiene más de 300.000 artículos, Muchos de estos objetos permanecen sin usar durante años, según la organizadora profesional Regina Lark. Si bien esta cifra puede resultar sorprendente, el desorden se acumula rápidamente. Los armarios se llenan, los cajones dejan de cerrar y las cajas se amontonan por toda la casa y el garaje.
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El desorden se acumula gradualmente, lo que dificulta reconocerlo como un problema de inmediato. Quizás guardes un regalo, conserves documentos que crees que necesitarás o guardes materiales de un pasatiempo que ya no practicas, por si acaso vuelves a practicarlo. Con el tiempo, tu hogar puede empezar a sentirse extraño, menos cómodo, más pequeño e incluso una fuente de estrés.
Para muchas personas mayores, cada objeto suele evocar un recuerdo, lo que puede dificultar especialmente deshacerse de él. Ordenar no significa borrar el pasado, sino crear un espacio de comodidad y seguridad en el presente.
El exceso de desorden puede causar estrés innecesario, especialmente Personas mayores que envejecen en sus hogares, El exceso de objetos puede dificultar la limpieza y comprometer la seguridad. Pero la buena noticia es que deshacerse de lo innecesario no implica renunciar a objetos sentimentales o posesiones importantes. Sigue leyendo para aprender a organizar tu hogar de forma eficaz.
Cómo iluminar tu espacio sin sentirte abrumado
Ordenar y deshacerse de lo innecesario funciona mejor cuando se hace de forma sencilla y práctica. Aquí te mostramos cómo ordenar tu casa sin sentirte abrumado:
1. Empieza poco a poco.
Ordenar toda la casa puede parecer una tarea abrumadora. En lugar de intentar abarcarlo todo a la vez, concéntrate en una pequeña área por vez. Empieza con una tarea sencilla y manejable, como elegir un cajón, estante o rincón cualquiera de una habitación. Vacíalo para que puedas ver todo lo que hay en ese espacio.
Limpia el cajón, estante o rincón y luego evalúa qué necesitas guardar en ese espacio. Trabajar en secciones pequeñas evita que te agobies y te permite ver el progreso de inmediato, lo que te mantiene motivado. Evita pasar demasiado tiempo en un mismo lugar, ya que puede provocar agotamiento.
2. Utilice el método “Conservar, Donar, Desechar”.
Cuantas más decisiones tomes, más tiempo te llevará ordenar. Facilita la clasificación creando tres montones: guardar, donar y desechar. A menudo, donar un objeto puede ayudarte a desprenderte de él si no le tienes apego sentimental, pero sientes que desecharlo sería un desperdicio. Si tienes dudas sobre algún objeto, hazte estas preguntas:
- ¿Cuándo fue la última vez que usé esto?
- ¿Compraría este artículo hoy?
- ¿Necesito esto?
Sé realista con tus respuestas. Si tienes varios electrodomésticos que cumplen la misma función, probablemente no necesites más. Lo mismo ocurre con la ropa que nunca usas o los documentos que ya no necesitas.
Coloca los artículos que piensas donar directamente en una bolsa y déjala junto a la puerta o en tu coche enseguida. Haz lo mismo con la basura: cierra bien la bolsa y sácala rápidamente. Una vez que hayas sacado estos artículos de tu casa, no tendrás la tentación de arrepentirte ni de volver a meterlos.
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3. Configura un temporizador para sesiones cortas y concentradas.
No necesitas dedicar un fin de semana entero a ordenar. De hecho, trabajar durante largos periodos de tiempo puede dejarte exhausto, agotado y abrumado. Aunque parezca más rápido terminar a toda prisa, el agotamiento puede ralentizar tu progreso. Usar un temporizador te ayuda a mantener la concentración sin sentirte exhausto, y realizar esfuerzos breves hace que la tarea parezca mucho más manejable.
Programa un temporizador de 15 a 20 minutos y trabaja hasta que suene. Cuando termine, tómate un breve descanso; si después del descanso te sientes listo para continuar, reinicia el temporizador y empieza de nuevo. Este tiempo es suficiente para generar impulso, pero lo suficientemente corto como para evitar distracciones.
4. Despeje primero los pasillos y las zonas de mucho tránsito.
Empieza a ordenar las zonas donde la seguridad es primordial. Concéntrate en los pasillos, las escaleras, las puertas y el camino entre tu cama y el baño. Retira revistas, cables, mesitas auxiliares u otros elementos decorativos que puedan obstaculizar tu paso.
Las caídas son una de las principales causas de lesiones a medida que envejecemos, y el desorden puede aumentar ese riesgo. Retire todo del suelo, asegure las alfombras sueltas y reorganice los muebles para que no obstruyan su paso. Una vez que ordene estas áreas de mucho tránsito, mejorará la visibilidad y reducirá los riesgos de tropiezos, lo que ayudará a prevenir caídas.
5. Digitaliza documentos y fotos importantes.
El papeleo tiende a acumularse fácilmente. Montones de extractos bancarios y de tarjetas de crédito antiguos, documentos de seguros o manuales de usuario pueden acumularse y ocupar rápidamente un espacio. Empiece por organizar los documentos y seleccione lo que necesita conservar en papel, como documentos legales, escrituras de propiedad e identificaciones. La mayoría de los manuales de usuario, extractos bancarios y de tarjetas de crédito, y pólizas están disponibles en línea, por lo que ya no es necesario conservar copias en papel.
Para los documentos que no están disponibles en línea, puede escanear casi todo lo demás. Considere comprar un escáner económico o descargar un aplicación de escaneo En tu teléfono o tableta, crea carpetas claramente etiquetadas para cada categoría de documento y guárdalas en un disco duro externo o en la nube para acceder a ellas fácilmente y mantenerlas a salvo. Esto puede reducir significativamente el desorden de papeles.
También puedes escanear las fotos para guardarlas. Las copias digitales eliminan el riesgo de deterioro o daño y no ocupan espacio en el armario. Siempre puedes conservar algunas fotos impresas que sean significativas para ti, pero guarda el resto electrónicamente para evitar que se acumulen en cajones y armarios.
6. Deshazte de los artículos duplicados y no utilizados.
Te sorprendería la cantidad de objetos duplicados que se acumulan en la mayoría de los hogares. Podrían ser unas tijeras de más, tres juegos de tazas medidoras o toallas que nunca salen del armario de la ropa blanca. Empieza por agrupar los objetos similares y evalúa cuántos necesitas realmente.
Conserva la versión de mejor calidad y dona las demás. Lo mismo aplica para los artículos de tus aficiones que ya no usas y la ropa que ya no te sirve. Si no la has usado en el último año, probablemente no la necesites. Cuanto menos tengas, más fácil será tu vida.
7. Separe los objetos sentimentales.
Los objetos sentimentales suelen ser los más difíciles de clasificar. A menudo, lo más eficiente es dejar la clasificación de estos objetos para el final. Durante la clasificación inicial, apártalos para que no te abrumen ni deshagan el progreso que ya hayas logrado. Cuando estés listo, reserva tiempo para revisarlos con detenimiento. A veces, puede ser útil crear un recuerdo más pequeño de un objeto sentimental. Por ejemplo, toma fotos de objetos voluminosos que tengan valor sentimental, pero que tal vez no te sean útiles para conservar, y luego dónalos a alguien que pueda aprovecharlos. Incluso con los objetos sentimentales, piensa en los duplicados que puedan cumplir la misma función. Por ejemplo, las cartas de tu amigo por correspondencia de sexto grado pueden ser importantes para ti, pero tal vez sea mejor guardar una o dos de tus cartas favoritas en lugar de todas. Los objetos como recuerdos, regalos hechos a mano o dibujos infantiles pueden ser significativos, pero tal vez solo necesites conservar algunos de tus favoritos.
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Conclusión
El minimalismo no se trata de tener lo mínimo indispensable, sino de crear un espacio que se adapte a tu estilo de vida. Un pasillo ordenado facilita el caminar. Un cajón organizado te ahorra tiempo. Menos posesiones significan menos decisiones que tomar, menos que limpiar y menos obstáculos. Conserva lo que aporta valor a tu vida y deshazte de lo que ya no te sirve.